
Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud, provee información integral con base en la información científica disponible que ha sido revisada por expertos en el tratamiento del cáncer del cuello uterino. El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ revisa y actualiza regularmente este sumario a medida que es necesario.
Este sumario contiene información sobre los siguiente aspectos:
El propósito de este sumario es servir como fuente de información y ayuda para el médico que atiende a los pacientes de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.
Algunas de las referencias bibliográficas de este sumario, están acompañadas por un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadístico que sustentan el uso de una intervención específica o enfoque. El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ utiliza un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación. Con base en la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se describen como “estándar” o “bajo evaluación clínica.” Estas clasificaciones no deben utilizarse como base para determinar reembolsos.
Este sumario está disponible en inglés, y también en una versión para pacientes escrito en lenguaje menos técnico.
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Nota: estimado del número de casos nuevos y de defunciones a causa del cáncer del cuello uterino en los Estados Unidos en 2009: [1]
El pronóstico de esta enfermedad depende en gran medida de lo avanzada que se encuentre la enfermedad en el momento del diagnóstico. Una gran mayoría de estos casos (>90%) podrían y deberían ser detectados temprano a través de la prueba de Papanicolaou y una prueba del virus del papiloma humano (VPH), [2] la tasa de mortalidad actual es mucho más alta de lo que debería ser lo cual refleja que, aún en la actualidad, las pruebas de Papanicolaou y la prueba del VPH no se efectúan en aproximadamente 33% de las mujeres que cumplen los requisitos para esta prueba. Sin embargo, el estadio clínico como factor pronóstico, debe ser complementado mediante varios hallazgos macroscópicos y microscópicos en los pacientes que han sido sometidos a cirugía. Estos incluyen: volumen y grado tumoral, tipo histológico, diseminación linfática e invasión vascular.
Los factores principales que influyen en el pronóstico son:
En un estudio grande sobre estadificación quirurgicopatológica de pacientes con enfermedad en estadio clínico IB notificado por el Gynecologic Oncology Group (GOG), los factores que predijeron de forma más prominente la metástasis de ganglio linfático y una disminución en cuanto a la supervivencia sin enfermedad fue la implicación de los espacios linfático capilares por el tumor, aumento en el tamaño del tumor, y un aumento en la profundidad de la invasión estromal, en lo que esta última fue la más importante y reproducible. [3] [4] En un estudio con 1.028 pacientes tratados con cirugía radical, las tasas de supervivencia se correlacionaron de manera más persistente con el volumen tumoral (según se determinó mediante una volumetría tumoral precisa) que con el estadio clínico o histológico. [5]
Un análisis muy diverso de pronósticos variables en 626 pacientes con enfermedad localmente avanzada (principalmente en estadios II, III, y IV) que fueron estudiadas por el GOG, identificó algunas variables que tenían una importancia significativa para lograr intervalos sin evolución y supervivencia. [6]
El estudio confirmó la importancia crucial de los nódulos periaórticos positivos e indicó una evaluación más a fondo de estos ganglios en los cánceres del cuello uterino localmente avanzados. El estatus del los ganglios pélvicos fue importante solo si los ganglios periaórticos eran negativos. Esto también fue verdadero en cuanto al tamaño tumoral.
En una serie de gran volumen de pacientes con cáncer del cuello uterino tratadas con radioterapia, la incidencia de metástasis distante (más frecuentemente a los pulmones, la cavidad abdominal, el hígado, y el tracto gastrointestinal) aumentó en la medida que aumentaba el estadio de la enfermedad de un 3% en el estadio IA a un 75% en el estadio IVA. [7] Un análisis con muchas variaciones de los factores que influencian la incidencia de metástasis distantes mostró que el estadio, la extensión endométrica del tumor, y el control del tumor pélvico son indicadores significativos de diseminación distante. [7]
Los estudios del GOG han indicado que los factores pronósticos varían dependiendo de si se utiliza estadificación quirúrgica o clínica, y con el tratamiento. El demorar la administración completa de radiación está relacionada con una supervivencia sin evolución precaria cuando se usa la estadificación clínica. No resulta claro si el estadio, grado tumoral, raza y edad tienen validez como factores pronósticos en los estudios en que se utiliza la quimioradiación. [8]
Existe una polémica sobre si el adenocarcinoma del cuello uterino conlleva una prognosis más precaria que los carcinomas escamocelulares del mismo. [9] Hay informes contradictorios acerca del efecto del tipo de célula adenoescamoso en el resultado. [10] [11] Un informe mostró que aproximadamente el 25% de los tumores escamosos aparentes tienen producción de mucina demostrable y se comportan más agresivamente que los puramente escamosos, sugiriendo que cualquier diferenciación adenomatosa puede conferir un pronóstico negativo. [12] La disminución de la supervivencia resulta principalmente a un estadio de la enfermedad más avanzada y a complicación ganglionar, más que al tipo celular como una variable independiente. Las mujeres con el virus de la inmunodeficiencia humana tienen una enfermedad más agresiva y avanzada y un pronóstico más precario. [13] Un estudio de pacientes con carcinoma escamoso invasor del cuello uterino descubrió que la expresión excesiva del oncogen c-myc estaba relacionada a un pronóstico más desfavorable. [14] El número de células en la fase de síntesis podría también presentar importancia pronóstica en el carcinoma temprano de cuello uterino. [15] Se ha determinado que el VPH tipo ADN 18 que es un factor pronóstico molecular adeverso independiente. Dos estudios han mostrado un pronóstico más precario cuando se les identifica en los pacientes de cáncer cervicouterino sometidos a hesterectomía radical y linfadenectomía pélvica. [16] [17]
Las técnicas moleculares para la identificación del ADN del VPH son altamente sensibles y específicas. Se estima que más de 6 millones de mujeres en los Estados Unidos tienen infección del VPH, por lo cual es importante la interpretación apropiada de estos datos. Algunos estudios epidemiológicos demuestran convincentemente que el factor de mayor riesgo para el desarrollo de carcinomas pre-invasores o invasores del cuello uterino es la infección por el VPH, el cual sobrepasa en gran manera otros factores conocidos de riesgo, tales como alta paridad, un alto número de compañeros sexuales, la primera relación sexual con coito a una edad temprana, el estado socioeconómico bajo y un historial como fumadora. [18] [19] Algunas pacientes con infección del VPH parecen tener un incremento mínimo del riesgo de desarrollar tumores cervicouterino pre-invasores e invasores, mientras otras parecen correr un riesgo significativo y son candidatas para programas intensivos de detección o intervención temprana.
No es probable que las pruebas ADN VPH separen los pacientes con lesiones intraepiteliales escamosas de bajo grado de los que necesitan una evaluación más exhaustiva y los que no la necesitan. Un estudio entre 642 de estas mujeres, encontró que el 83% tuvo uno o más tipos tumorogénicos VPH cuando especimenes citológicos cervicouterinos fueron probados mediante una técnica sensitiva (captura híbrida). [20] Los autores del estudio y del editorial que le acompaña, concluyen que el uso de la prueba ADN VPH en este entorno no añade ninguna información adicional que justifique el costo. [20] [21] La prueba ADN VPH ha resultado útil en la selección de pacientes con células escamosas atípicas de importancia no determinada, para la colposcopía y ha sido integrada en las pautas actuales para las pruebas de detección.. [20] [22] [23] Los pacientes con citología anormal de alto riesgo (clasificación Bethesda) deben ser evaluados exhaustivamente mediante colcoscopía y biopsia.
Otros estudios muestran que las pacientes con citología de bajo riesgo y con infección de VPH de alto riesgo con tipos 16, 18, y 31 tienen más probabilidades de tener neoplasia intraepitelial del cuello uterino (CIN) o histopatología microinvasora al realizarse la biopsia. [19] [24] [25] [26] Existe un método que ha mostrado que la integración de los tipos 16 y 18 de VPH en el genoma, que llevan a la trascripción de mensajes, el celular y el viral, podrían pronosticar cuales pacientes corren un mayor riesgo de displasia de grado alto y cáncer invasivo. [27] Algunos estudios indican que la infección aguda con tipos de VPH 16 y 18 confirió un riesgo de 11 a 16,9 veces de desarrollo rápido de CIN de grado alto, [19] [28] pero hay datos conflictivos que requieren una mayor evaluación antes de que se haga ninguna recomendación. No se ha realizado un seguimiento suficiente de las pacientes con citología de bajo riesgo y tipos VPH de bajo riesgo para cerciorarse de su riesgo. Actualmente, se están llevando a cabo estudios para determinar cómo se puede usar la tipificación del VPH para ayudar a estratificar a las mujeres en grupos de seguimiento y tratamiento. La tipificación del VPH puede ser útil, particularmente en pacientes con citología de grado bajo o citología de anormalidad no clara. Actualmente no se ha establecido cómo se deben alterar la terapia y el seguimiento con el tipo de VPH de bajo riesgo versus el de alto riesgo.
El carcinoma escamocelular (epidermoide) comprende aproximadamente el 90% de los cánceres del cuello uterino, mientras que el adenocarcinoma comprende aproximadamente el 10% de los mismos. Los carcinomas adenoescamosos y carcinomas de células pequeñas son relativamente poco frecuentes. Se han descrito ocasionalmente sarcomas primarios del cuello uterino y también se ha informado sobre la existencia de linfomas malignos cervicouterinos primarios y secundarios.
El carcinoma del cuello uterino tiene sus orígenes en la unión escamosa columnar ya sea en el canal endocervicouterino o en la porción cervicouterina. La lesión precursora es displasia o carcinoma in situ (neoplasia intraepitelial cervicouterino [CIN]), que posteriormente puede convertirse en cáncer invasor. Este proceso puede ser muy lento. Algunos estudios longitudinales han revelado que entre pacientes con cáncer del cuello uterino in situ que no han sido tratadas, entre el 30 y el 70% desarrollarán carcinoma invasor en un período de 10 a 12 años. Sin embargo, en alrededor del 10% de las pacientes, las lesiones pueden progresar de in situ a invasoras en períodos inferiores a un año. A medida que se hace invasor, el tumor irrumpe a través de la membrana basal e invade el estroma cervicouterino. La extensión del tumor cervicouterino puede manifestarse en último término como una ulceración, un tumor exofítico o la infiltración extensa del tejido subyacente incluyendo la vejiga o el recto.
Además de la invasión local, el carcinoma cervicouterino puede diseminarse por vía de los linfáticos regionales o del torrente sanguíneo. La diseminación tumoral generalmente es una función de la extensión e invasión de la lesión local. A pesar de que, en general, el cáncer cervicouterino evoluciona de manera ordenada, ocasionalmente se puede presentar un tumor pequeño con metástasis distante. Por este motivo, se debe evaluar cuidadosamente a las pacientes en búsqueda de enfermedad metastásica.
La estadificación quirúrgica antes del tratamiento es el método más preciso para determinar la extensión de la enfermedad. [1] Puesto que existen pocos indicios que demuestren una mejor supervivencia general con el uso de la estadificación quirúrgica de rutina, la estadificación quirúrgica generalmente se deberá realizar sólo como parte de una prueba clínica. La estadificación quirúrgica antes del tratamiento en enfermedad voluminosa pero localmente curable puede estar indicada en casos seleccionados si los estudios no quirúrgicos son negativos para enfermedad metastásica. Si se detectan ganglios anormales por tomografía computarizada o linfangiografía, la aspiración con aguja fina deberá ser negativa antes de que se lleve a cabo un procedimiento quirúrgico de estadificación.
Los estadios se definen por clasificación de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) o por la clasificación TNM del Comité Estadounidense Conjunto Sobre el Cáncer (AJCC). [2] [3] [4]
Las definiciones de las categorías T corresponden a los estadios aceptadas para FIGO.
Categorías TNM/Estadios FIGO
El estadio 0 es el carcinoma in situ o carcinoma intraepitelial. No hay invasión del estroma.
Estadio I
El estadio I es el carcinoma estrictamente limitado al cérvix; no se debe tener en cuenta la extensión al cuerpo uterino.
Estadio II
En el estadio II el carcinoma se extiende más allá del cérvix uterino, pero no se ha extendido a la pared pélvica. El carcinoma afecta la vagina, pero no llega a la sección tercia inferior.
Estadio III
El estadio III implica que el carcinoma se ha extendido a la pared pélvica o implica el tercio inferior de la vagina. Acorde al examen rectal, no hay espacio sin cáncer entre el tumor y la pared pélvica. Se deben incluir todos los casos con hidronefrosis o con insuficiencia renal, a menos que se sepa que se deben a otras causas.
Estadio IV
El estadio IV implica que el carcinoma se ha extendido más allá de la pelvis misma o ha afectado clínicamente la mucosa vesical o rectal.
Los tratamientos estándares para los pacientes con cáncer del cuello uterino incluyen:
Cinco ensayos clínicos aleatorios en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [1] [2] [3] [4] [5] [6] mientras que hubo un ensayo que examinó este mismo régimen y no encontró beneficio alguno. [7] La población de pacientes en este estudio de la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer del cuello uterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastásica en los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad del parametrio o márgenes quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de que los ensayos varían en el estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los ensayos han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer cervicouterino disminuyó en un 30% para quedar en 50% mediante el uso concurrente de quimioradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer del cuello uterino. [1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9]
[10] Las pacientes más jóvenes pueden verse beneficiadas con la cirugía que preserva los ovarios y evita la atrofia y estenosis vaginal.
Los estudios sobre patrones de tratamiento demuestran claramente el efecto negativo en el pronóstico del volumen tumoral creciente. Por lo tanto, el tratamiento puede variar dentro de cada estadio según lo definido actualmente por FIGO, y dependerá del volumen del tumor y del modelo de diseminación. [11]
El tratamiento de pacientes con cáncer del muñón cervicouterino es eficaz, dando resultados comparables a los que se observan en pacientes con el útero intacto. [12]
Los tratamientos bajo evaluación clínica para pacientes con cáncer del cuello uterino incluyen:
Cáncer del cuello uterino durante el embarazo:
Durante el embarazo, no se garantiza la terapia para lesiones preinvasoras del cérvix, incluyendo carcinomas in situ, aunque se recomienda la realización de una colposcopía con bastante pericia para excluir el cáncer invasor. El tratamiento de cáncer invasor cervicouterino durante el embarazo depende del estadio del cáncer y de la edad de gestación en el momento del diagnóstico. La estrategia tradicional es recomendar terapia inmediata adecuada al estadio de la enfermedad cuando el cáncer se diagnostica antes de la madurez fetal, y retrasar la terapia solamente si el cáncer se detecta en el último trimestre. [13] [14] Sin embargo, otros informes indican que el retraso deliberado del tratamiento para permitir un mejor resultado fetal puede ser una opción razonable para pacientes con cáncer del cuello uterino en estadio IA y en principio de IB. [15]
No se deben utilizar las designaciones de PDQ que indican que un tratamiento es "estándar" o que está "en evaluación clínica" como base para determinar reembolsos.
Las pautas para el manejo de la mujer con neoplasia intraepitelial intrauterina o adenocarcinoma in situ, han sido emitidas mediante consenso. [1]Si se tratan adecuadamente, el control tumoral de carcinomas cervicouterinos in situ deberá estar cerca del 100%. Se requiere una biopsia con dirección colposcópica o una biopsia en cono realizada por expertos para excluir la enfermedad invasora antes de iniciar terapia. También es necesaria la correlación entre una citología y una biopsia con dirección colposcópica antes de comenzar la terapia local ablativa. Aún así, una enfermedad invasora no reconocida tratada con terapia ablativa inadecuada puede ser la causa más común de fracasos. [2] El fallo en la identificación de la enfermedad, la falta de correlación entre la prueba de Papanicolaou y los resultados de la colposcopia, un adenocarcinoma in situ o la extensión de la enfermedad al canal endocervicouterino hace que sea obligatoria una conización con láser, circular, o en frío. La selección de tratamiento también dependerá de varios factores de la paciente, incluyendo su edad, su deseo de preservar la fertilidad y su condición médica. Pero lo más importante es que se debe conocer la extensión de la enfermedad.
En casos selectos, el procedimiento de escisión electroquirúrgica (LEEP), que se lleva a cabo sin necesidad de hospitalización, puede ser una alternativa aceptable a la conización en frío. Este procedimiento que se efectúa rápidamente en el consultorio requiere solamente anestesia local y evita los riesgos asociados con la anestesia general de la conización en frío. [3] [4] Sin embargo, existe controversia en cuanto a la idoneidad del LEEP como reemplazo de la conización. [5] Una prueba que compara el LEEP a la conización en frío no mostró ninguna diferencia en la posibilidad de una escisión completa de displasia. [6] Sin embargo, dos informes de casos sugieren que el uso de LEEP en pacientes con cáncer oculto invasor llevó a la inhabilidad de determinar exactamente la profundidad de la invasión cuando se cortó transversalmente un foco del cáncer. [7]
Opciones de tratamiento estándar:
Los métodos para tratar lesiones ectocervicouterinas incluyen:
Cuando el canal endocervicouterino está afectado, se puede utilizar el tratamiento con láser o la conización en frío en pacientes selectas para preservar su útero y evitar la radioterapia o cirugía más extensa.
La histerectomía vaginal o abdominal total es una terapia aceptada para el grupo en edad postreproductiva y se recomienda particularmente cuando el proceso neoplásico se extiende al margen interno del cono. Para pacientes médicamente inoperables, se puede usar una sola inserción intracavitaria con tándem y ovoides de 5.000 mg horas (80 Gy dosis de superficie vaginal). [12]
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage 0 cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Opciones equivalentes de tratamiento:
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IA cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica.)
Tanto la radioterapia como la histerectomía radical y la disección bilateral de ganglios linfáticos, resultan en un porcentaje de curación de 85 al 90% en mujeres en estadios IA2 and IB1 de acuerdo con la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) con enfermedad de poco volumen. La selección de uno de estos tratamientos dependerá de los factores particulares en la paciente y de la disponibilidad de expertos locales. Un estudio aleatorio informo de tasas idénticas de supervivencia en general y sin enfermedad a 5 años cuando se comparó la terapia de radiación con la histerectomía radical. [1] El tamaño del tumor primario es un factor importante de pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente para escoger la terapia óptima. [2] Para adenocarcinomas que expanden el cérvix en más de 4 cm, el tratamiento primario deberá ser quimioterapia concomitante y radioterapia. [3]
Después de la clasificación quirúrgica, a las pacientes a las que se les encuentra enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable pueden ser curadas por medio de la radioterapia pélvica y paraaórtica y quimioterapia concomitante. [4] La resección de ganglios pélvicos macroscópicamente complicados puede mejorar las tasas del control local con quimioterapia y radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de pacientes con radioterapia y quimioterapia de campo extendido de los ganglios periaórticos no resecados conduce al control de la enfermedad por largo tiempo en aquellas pacientes con enfermedad ganglionar de bajo volumen (<2 cm) por debajo de L3. [6] Un estudio (RTOG-7920) reveló una ventaja de supervivencia en pacientes con tumores de más de 4 cm que recibieron radioterapia en los ganglios paraaórticos sin evidencia histológica de la enfermedad. [7] La toxicidad de la radioterapia paraaórtica es mayor que la de la radioterapia pélvica sola, pero se limitaron en su mayor parte a pacientes con cirugía abdominopélvica previa. [7] Las pacientes que se sometieron a un muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que se sometieron a un muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [6] [8] [9] Los pacientes con márgenes vaginales cerrados (<0,5 cm) podrían beneficiarse también de la radioterapia pélvica. [10]
Cinco ensayos clínicos aleatorios en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [11] [12] [13] [14] [15] [16] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [17] La población de pacientes en este estudio de la FIGO incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer cervicouterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastásica en los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad del parametrio o márgenes quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estadios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer cervicouterino disminuyó en un 30% para quedar en 50% mediante el uso concurrente de quimioradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer cervicouterino. [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] [18] [19]
Opciones de tratamiento estándar:
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IB cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica.)
Tanto la radioterapia como la histerectomía radical da lugar a una tasa de curación de 75 a 80%. La selección de una u otra opción dependerá de los factores particulares en la paciente y de la pericia local. Un estudio aleatorio informo de tasas idénticas de supervivencia en general y libre de enfermedad a 5 años cuando se comparó la terapia de radiación con la histerectomía radical. [1] El tamaño del tumor primario es un factor importante de pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [2] Para las pacientes con carcinomas voluminosos endocervicouterino de célula escamosa (>6 cm) o adenocarcinomas, el tratamiento con radioterapia de alta dosis logrará un control local y tasas de supervivencia comparables al tratamiento con radioterapia más histerectomía. La cirugía después de la radioterapia puede estar indicada para algunas pacientes con tumores limitados al cuello uterino que responden de manera incompleta a la radioterapia o en quienes la anatomía vaginal les imposibilita una braquiterapia óptima. [3]
Después de la clasificación quirúrgica, a las pacientes a las que se les encuentra que padecen de enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable pueden ser curadas por medio de la radioterapia pélvica y paraaórtica. [4] La resección de ganglios pélvicos macroscópicamente complicados puede mejorar las tasas del control local con radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de pacientes con radioterapia de campo extendido de los ganglios periaórticos no resecados conduce al control de la enfermedad por largo tiempo en aquellas pacientes con enfermedad ganglionar de bajo volumen (<2 cm) por debajo de L3. [6] Un único estudio (RTOG-7920) reveló ventajas de supervivencia en pacientes que recibieron radioterapia a los ganglios paraórticos sin evidencia histológica de la enfermedad. [7] La toxicidad de la radiación paraaórtica fue mayor que la de la radiación pélvica sola, pero se limitó en su mayoría a pacientes con cirugía abdominopélvica previa. [7] Las pacientes que se sometieron a muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que se sometieron a muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [6] [8] [9] Los pacientes con márgenes vaginales cerrados (<0,5 cm) podrían beneficiarse también de la radioterapia pélvica. [10]
Cinco ensayos clínicos aleatorios en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [18] La población de pacientes en este estudio de la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer cervicouterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastásica en los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad del parametrio o márgenes quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estudios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer cervicouterino disminuyó en un 30% para quedar en 50% mediante el uso concurrente de quimioradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer cervicouterino. [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] [18] [19]
Opciones de tratamiento estándar:
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IIA cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica.)
El tamaño del tumor primario es un importante factor de pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [1] La supervivencia y el control local son mejores con complicación unilateral en lugar de complicación bilateral del parametrio. [2] Las pacientes que son clasificadas quirúrgicamente como parte de una prueba clínica y se les encuentra que tienen enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable pueden ser curadas por medio de radioterapia pélvica y paraaórtica. [3] Si se planea administrar radioterapia postoperatoria de haz externo (EBRT) después de la cirugía, un muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos se relaciona con menos complicaciones inducidas por radioterapia que un enfoque transperitoneal. [4] La resección de ganglios pélvicos afectados macroscópicamente puede mejorar la tasa de control local con radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de los ganglios periaórticos no resecados con radioterapia extensa de campo conduce al control de la enfermedad por largo tiempo en las pacientes con bajo volumen (<2 cm) de enfermedad ganglionar por debajo de L3. [6] Un estudio (RTOG-7920) reveló una ventaja de supervivencia en pacientes que recibieron radioterapia a los ganglios paraaórticos sin evidencia histológica de enfermedad. [7] La toxicidad de la radiación paraaórtica es mayor que la de la radiación pélvica sola, pero se limitó en su mayoría a pacientes sometidas previamente a cirugía abdominopélvica. [7] Las pacientes que se sometieron a muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que tuvieron muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [4] [6] [8]
Cinco ensayos clínicos aleatorios en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [9] [10] [11] [12] [13] [14] [15] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [16] La población de pacientes en este estudio de la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer cervicouterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastásica en los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad del parametrio o márgenes quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los ensayos han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer cervicouterino disminuyó en un 30% para quedar en 50% mediante el uso concurrente de quimioradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer cervicouterino. [9] [10] [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17]
Opciones de tratamiento estándar:
A pesar de que la braquiterapia con baja tasa de dosis (BTD), típicamente con cesium (Cs 137), ha sido el método tradicional, el uso de la terapia con alta tasa de dosis (ATD), típicamente con iridium (Ir 192), está aumentado rápidamente. La braquiterapia con ATD provee la ventaja de eliminar la exposición a la radiación al personal médico, una duración de tratamiento más corta, comodidad para el paciente y el tratamiento ambulatorio. En tres ensayos aleatorios, la braquiterapia con ATD resultó comparable a la braquiterapia con BTD en cuanto al control local regional y las tasas de complicaciones. [19] [20] [21][Grado de comprobación: 1iiDii]. La Sociedad de braquiterapia estadounidense (The American Brachytherapy Society) ha publicado las pautas para el uso del la braquiterapia BTD y la ATD como componentes del tratamiento del cáncer del cuello uterino. [22] [23]
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IIB cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica.)
El tamaño del tumor primario es un factor de pronóstico importante y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [1] Los estudios de Modelos de Atención para pacientes en estadios IIIA y IIIB indican que la supervivencia depende del grado de la enfermedad, así la complicación unilateral de la pared pélvica predice un mejor resultado que la complicación bilateral, la cual, a su vez, predice un mejor resultado que la complicación de un tercio inferior de la pared vaginal. [2] Estos estudios también revelan un aumento evolutivo en el control local y la supervivencia, lo cual va paralelo con el aumento escalonado de la dosis paracentral (punto A) y el uso de tratamiento intracavitario. La tasa más alta de control central se vio con dosis paracentrales (punto A) más de 85 Gy. [3]
Las pacientes que son clasificadas quirúrgicamente como parte de una prueba clínica y que se les encuentra que tienen enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable, pueden curarse con radioterapia pélvica con haz externo y paraaórtica. Si se planea radioterapia de haz externo (EBRT) postoperatoria después de la cirugía, el muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos está asociado con menos complicaciones inducidas por la radiación que las de una estrategia transperitoneal. [4] La resección de ganglios pélvicos involucrados en forma macroscópica puede mejorar las tasas de control local con radioterapia postoperatoria. [5] El tratamiento de las pacientes con los ganglios periaórticos no resecados con radioterapia extendida de campo conduce a un control de la enfermedad por largo tiempo en aquellas pacientes con bajo volumen (<2 cm) de enfermedad ganglionar por debajo de L3. Las pacientes que se sometieron a muestreo extraperitoneal de ganglios linfáticos tuvieron menos complicaciones intestinales que las que tuvieron muestreo transperitoneal de ganglios linfáticos. [6]
Cinco ensayos clínicos aleatorios en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [7] [8] [9] [10] [11] [12] [13] mientras que un examen que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [14] La población de pacientes en este estudio de la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer cervicouterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastásica en los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad del parametrio o márgenes quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los estudios han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer cervicouterino disminuyó en un 30% para quedar en 50% mediante el uso concurrente de quimioradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer cervicouterino. [7] [8] [9] [10] [11] [12] [13] [14] [15]
Opciones de tratamiento estándar:
A pesar de que la braquiterapia con baja tasa de dosis (BTD), típicamente con 137-Cs, ha sido el método tradicional, el uso de la terapia con alta tasa de dosis (ATD), típicamente con 192-Ir, está aumentado rápidamente. La braquiterapia con ATD provee la ventaja de eliminar la exposición a la radiación al personal médico, una duración de tratamiento más corta, comodidad para el paciente y el tratamiento ambulatorio. En tres ensayos aleatorios, la braquiterapia con ATD resultó comparable a la braquiterapia con BTD en cuanto al control local regional y las tasas de complicaciones. [17] [18] [19][Grado de comprobación: 1iiDii]. La Sociedad de braquiterapia estadounidense (The American Brachytherapy Society) ha publicado las pautas para el uso del la braquiterapia BTD y la ATD como componentes del tratamiento del cáncer del cuello uterino. [20] [21]
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage III cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica.)
El tamaño del tumor primario es un importante factor pronóstico y debe ser evaluado cuidadosamente al escoger la terapia óptima. [1] Después de clasificación quirúrgica, las pacientes que se encuentra que tienen enfermedad ganglionar paraaórtica con volumen tumoral pequeño y enfermedad pélvica controlable, pueden ser curadas por medio de radioterapia pélvica y paraaórtica.
Cinco ensayos clínicos aleatorios en fase III, han mostrado que existe una ventaja en cuanto a la supervivencia en general, cuando se emplea una terapia a base de cisplatino administrada conjuntamente con radioterapia, [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] mientras que un ensayo que examinó este mismo régimen, no demostró beneficio alguno. [9] La población de pacientes en este estudio de la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique (FIGO) incluyó a mujeres en estadio IB2 a IVA de cáncer cervicouterino tratado con radioterapia primaria y a mujeres en estadio de FIGO con enfermedad de I a IIA con un factor pronóstico precario (enfermedad metastásica en los ganglio linfáticos de la pelvis, enfermedad del parametrio y márgenes quirúrgicos positivos) al momento de la cirugía primaria. A pesar de que los ensayos varían en algo dependiendo del estadio de la enfermedad, dosis de la radiación y los horarios de cisplatinos y radiación, los ensayos han mostrado de manera significativa una marcada ventaja de este enfoque de modalidad combinada. El riesgo de mortalidad por cáncer cervicouterino disminuyó en un 30% para quedar en 50% mediante el uso concurrente de quimioradioterapia. Sobre la base de estos resultados, se debe tomar seriamente en consideración la incorporación del uso de la quimioterapia a base de cisplatino con quimioterapia de forma concurrente en aquellas mujeres que requieren de radioterapia para el tratamiento del cáncer cervicouterino. [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]
Opciones de tratamiento estándar:
A pesar de que la braquiterapia con baja tasa de dosis (BTD), típicamente con cesium (Cs137), ha sido el método tradicional, el uso de la terapia con alta tasa de dosis (ATD), típicamente con iridium (Ir 192), está aumentado rápidamente. La braquiterapia con ATD provee la ventaja de eliminar la exposición a la radiación al personal médico, una duración de tratamiento más corta, comodidad para el paciente y el tratamiento ambulatorio. En tres ensayos aleatorios, la braquiterapia con ATD resultó comparable a la braquiterapia con BTD en cuanto al control local regional y las tasas de complicaciones. [12] [13] [14][Grado de comprobación: 1iiDii]. La Sociedad de braquiterapia estadounidense (The American Brachytherapy Society) ha publicado las pautas para el uso del la braquiterapia BTD y la ATD como componentes del tratamiento del cáncer del cuello uterino. [11] [15] [16]
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IVA cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
No existe tratamiento quimioterapéutico estándar para pacientes con cáncer cervicouterino en estadio IVB que proporcione paliación substancial. Todas estas pacientes son candidatas idóneas para protocolos clínicos que prueban fármacos únicos o quimioterapia de combinación que emplea fármacos indicados a continuación o pruebas clínicas de tratamientos anticancerosos nuevos en fase I y II. [1]
Opciones de tratamiento estándar:
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage IVB cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
No hay tratamiento estándar para el cáncer cervicouterino recidivante que se ha extendido más allá de los límites de un campo radioterapéutico o quirúrgico. En el caso de enfermedad localmente recidivante, la exenteración pélvica puede conducir a una tasa de supervivencia de 5 años de un 32 a 62% en pacientes selectas. [1] [2] Estas pacientes son candidatas apropiadas para pruebas clínicas que evalúan combinaciones de fármacos o nuevos fármacos anticancerosos.
El Gynecologic Oncology Group (GOG) ha informado sobre siete ensayos aleatorizados en fase III en este entorno donde solo un régimen es superior en cuanto a supervivencia general (SG) al cisplatino como fármaco único administrado de forma intravenosa a 50 mg/m² cada tres semanas. [3] [4] Sin embargo, se logró un aumento en la evolución durante los seis ensayos aleatorizados iniciales del GOG que no lograron alcanzar el objetivo primario que era mejorar la supervivencia. Estos mostraron que el duplicar las dosis de cisplatino y el añadir ifosfamida o paclitaxel al cisplatino aumentó las tasas de respuesta y prolongó el tiempo hasta alcanzar la evolución pero con un costo, el aumento de la toxicidad y sin aumento de la SG. Los siete ensayos del GOG aleatorizados en el entorno del estadio IVB y cáncer del cuello uterino recidivante mostró que el añadir 0,75 mg/m² de topotecán en los primeros tres días de un ciclo de 21 días al cisplatino, prolongó la mediana de supervivencia en 2,9 meses (6,5–9,4 meses; P = 0,017) con un ajuste de riesgo relativo de supervivencia estimada en 0,76 (95% CI, 0,593–0,979; P = 0,017, uno tabulado) comparado con el cisplatino solo. Aunque la dupla de cisplatino/topotecan está relacionado con una mayor supresión de médula ósea en comparación con el cisplatino solo, no hubo una disminución en cuanto a la calidad de vida relacionada con esta combinación. [5]
Debido a que fue superior al cisplatino solo en cuanto a la tasa de respuesta y la supervivencia sin enfermedades, los pacientes con estado funcional de 0 a 1 toleraron la combinación en el régimen seleccionado del GOG de paclitaxil más cisplatino (PC) en el grupo comparativo estándar para un ensayo subsiguiente con 513 pacientes que comparaba cuatro duplos con base en el cisplatino (P-C vs. gemcitabina-C, vinorelbina-C vs. topotecan-C) en pacientes con carcinoma cervicouterino avanzado y recidivante. [6] Este estudió cerró anticipadamente debido a un análisis de futilidad que mostró la poca probabilidad de que emergieran diferencias. Se espera un informe completo.
Opciones de tratamiento estándar:
Opciones de tratamiento bajo evaluación clínica:
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés recurrent cervical cancer. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en español sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI.
Llame al 1-800-4-CANCER
Para obtener más información, las personas que residen en los Estados Unidos pueden llamar gratis al Servicio de Información del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237), de lunes a viernes de 9:00 a. m. a 4:30 p. m. Un especialista en información sobre el cáncer estará disponible para responder a sus preguntas.
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Para obtener información del NCI, sírvase escribir a la siguiente dirección:
Busque en el portal de Internet del NCI
El portal de Internet del NCI provee acceso en línea a información sobre el cáncer, ensayos clínicos, y otros portales de Internet u organizaciones que ofrecen servicios de apoyo y recursos para los pacientes con cáncer y sus familias. Para una búsqueda rápida, use la casilla de búsqueda en la esquina superior derecha de cada página Web. Los resultados de una gama amplia de términos buscados incluirán una lista de las “Mejores Opciones,” páginas web que son escogidas de forma editorial que se asemejan bastante al término que usted busca.
Hay muchos lugares donde las personas pueden obtener materiales e información sobre tratamientos para el cáncer y servicios. Los hospitales pueden tener información sobre instituciones o regionales que ofrecen información sobre ayuda financiera, transporte de ida y vuelta para recibir tratamiento, atención en el hogar y sobre cómo abordar otros problemas relacionados con el tratamiento del cáncer.
Publicaciones
El NCI tiene folletos y otros materiales para pacientes, profesionales de la salud y el público en general. Estas publicaciones describen los diferentes tipos de cáncer, los métodos para tratarlo, pautas para hacerle frente e información sobre ensayos clínicos. Algunas publicaciones proveen información sobre las diferentes pruebas de detección del cáncer, sus causas y cómo prevenirlo, además de estadísticas e información sobre actividades de investigación llevadas a cabo en el NCI. Los materiales del NCI sobre estos y otros temas, se pueden solicitar en línea al Servicio de Localización de Publicaciones del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute Publications Locator) o imprimirse directamente. Estos materiales también se pueden solicitar con una llamada gratuita al Servicio de Información sobre el Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute's Cancer Information Service) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).
Los sumarios del PDQ con información sobre el cáncer se revisan con regularidad y se actualizan en la medida en que se obtiene nueva información. Esta sección describe los cambios más recientes hechos a este sumario a partir de la fecha arriba indicada.
Se actualizaron las estádisticas con el cálculo de casos nuevos y defunciones en 2009 (se citó a la American Cancer Society como referencia 1).
Se añadió texto para incluir la prueba del VPH como prueba diagnóstica para detectar el cáncer de cuello uterino. También se añadió que en los pacientes tratados quirúrgicamente, el estadio clínico como factor pronóstico, debe incluir varios hallazgos patológicos macroscópicos y microscópicos.
Se añadió a Stehman et al. como referencia 6.
Se añadió texto sobre la indicación de los estudios del Gynecologic Oncology Group acerca de que los factores pronósticos varían dependiendo de si se utiliza estadificación quirúrgica o clínica y con el tratamiento, añade un vínculo entre el demorar la administración completa de radiación a una supervivencia sin evolución precaria; se mencionan otros factores pronósticos que los estudios muestran que puede o no tener validez cuando se utiliza la quimioradiación (se citó a Monk et al. como referencia 8).
Se añadió texto sobre la presencia del virus del papiloma humano (VPH) tipo ADN 18 como el factor molecular más establecido relacionado con los resultados y se mencionan dos estudios en los que el tipo VPH ADN 18 es un factor pronóstico independiente en pacientes con carcinomas del cuello uterino tratados con histerectomía radical y linfadenectomía pélvica (se citó a Burger et al. como referencia 16 y Lai et al. como referencia 17).
Se añadió texto sobre la utilidad de la prueba de ADN VPH en la asignación de pacientes con células escamosas atípicas de importancia no determinada a una colposcopía, práctica que ha sido integrada a las pautas de detección actuales (se citó a Wright et al. [Am J Obstet Gynecol, 346-55] como referencia 21 y a Wright et al. [Am J Obstet Gynecol, 340-45] como referencia 22).
Información sobre los estadios del cáncer del cuello útero
Se añadió a Gold et al. como referencia 1.
Aspectos generales de las opciones de tratamiento
Se añadió texto para listar los tratamientos estándares para pacientes con cáncer del cuello uterino, que incluyen la cirugía, radioterapia y quimioterapia.
Se añadió al Chemoradiotherapy for Cervical Cancer Meta-Analysis Collaboration Group referencia 9.
Se añadió texto para listar los tratamientos bajo evaluación clínica que incluye nuevos fármacos anticancerígenos en ensayos clínicos en fase I y fase II.
Se añadió texto para incluir el cáncer de cuello uterino durante el embarazo como un subtítulo nuevo.
Se añadió a Hunter et al. como referencia 15.
Cáncer del cuello uterino en estadio 0
Se añadió texto sobre la emisión de pautas mediante consenso para el tratamiento de la mujer con neoplasia intraepitelial del cuello uterino o adenocarcinoma in situ (se citó a Wright et al. como referencia 1).
Se añadió texto para incluir la histerectomía abdominal o vaginal en pacientes que sobrepasaron la edad reproductiva y radioterapia interna para los pacientes que no son médicamente operables, a la lista de métodos para tratar lesiones exocervicouterino.
Cáncer del cuello uterino en estadio IB
Se añadió texto para incluir a la Federation Internationale de Gynecologie et d'Obstetrique estadios IA2 y IB1 en mujeres con enfermedad de volumen reducido.
Se añadió texto para incluir la quimioterapia concomitante y la radioterapia para los adenocarcinomas que expanden el cuello uterino más de 4 cm.
Se añadió texto para incluir la quimioterapia concomitante con la ya establecida radioterapia pélvica y paraaóritca; también se añadió la quimioterapia como tratamiento posoperatorio con radioterapia; se añadió la quimioterapia como tratamiento con radioterapia de campo amplio.
Se citó al Chemoradiotherapy for Cervical Cancer Meta-Analysis Collaboration Group como referencia 19.
Se añadió texto sobre el uso de la quimioterapia radiosensibilizadora y su indicación en las lesiones IB12, pero se dejó establecido que la función de la quimioterapia radiosensibilizadora en las lesiones IA2 y IB1 no ha sido probada y lo más probable es que tengan un beneficio marginal.
Se añadió a Monk et al. como referencia 25.
Cáncer del cuello uterino en estadio IIA
Se citó al Chemoradiotherapy for Cervical Cancer Meta-Analysis Collaboration Group como referencia 17.
Se citó a Monk et al. como referencia 20.
Se añadió texto sobre el uso de la cirugía radical para lesiones pequeñas versus quimioterapia concomitante y radiación.
Cáncer del cuello uterino en estadio IIB
Se citó al Chemoradiotherapy for Cervical Cancer Meta-Analysis Collaboration Group como referencia 15.
Se citó a Monk et al. como et al. como referencia 18.
Cáncer del cuello uterino en estadio III
Se citó al Chemoradiotherapy for Cervical Cancer Meta-Analysis Collaboration Group como referencia 13.
Se citó a Monk et al. como referencia 16.
Cáncer del cuello uterino en estadio IVA
Se citó al Chemoradiotherapy for Cervical Cancer Meta-Analysis Collaboration Group como referencia 8.
Se citó a Monk et al. como referencia 11.
Cáncer del cuello uterino en estadio IVB
Se añadió texto para incluir el cisplatino/topotecán como opción de tratamiento estándar (se citó a Long et al. como referencia 12).
Se añadió texto para incluir fármacos anticancerígenos nuevos en los ensayos clínicos en fase I y fase II como opciones de tratamiento bajo evaluación clínica.
Cáncer recidivante del cuello uterino
Se añadió texto sobre siete ensayos aleatorizados en fase III del Gynecologic Oncology Group (GOG) donde se mostró que solo un régimen es superior en cuanto a supervivencia general (SG) al cisplatino como fármaco único (se citó a Tewari et al. como referencia 3 y a Long et al. como referencia 4). También se indicó que aunque la dupla de cisplatino/topotecán está relacionado con una mayor supresión de médula ósea en comparación con el cisplatino solo, no hubo una disminución en cuanto a la calidad de vida relacionada con esta combinación (se citó a Monk et al. [J Clin Oncol 2005] como referencia 5).
Se añadió texto sobre pacientes con estado funcional de 0 a 1 que toleraron la combinación en el régimen seleccionado del GOG de paclitaxil más cisplatino debido a que fue superior al cisplatino solo en cuanto a la tasa de respuesta y la supervivencia sin enfermedades (se citó a Monk et al. [J Clin Oncol 2008] como referencia 6).
Se añadió texto para incluir como opciones de tratamiento estándar los siguientes fármacos: bevacizumab (se citó a Monk et al. [J Clin Oncol 2009] como referencia 13); ifosfamida/cisplatino; cisplatino/topotecán; y cisplatino/vinorelbina (se citó a Morris et al. como referencia 18).
Se añadió texto para incluir fármacos anticancerígenos nuevos en ensayos clínicos en fase I y fase II como opciones de tratamiento bajo evaluación clínica.
Qué es el PDQ
Sumarios adicionales del PDQ
Importante:
La presente información está dirigida principalmente al personal médico y a otros profesionales de la salud. Si usted tiene alguna pregunta relacionada con el presente tema, puede preguntar a su médico o comunicarse directamente con el Servicio de Información sobre el Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237).
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